Colaboración transfronteriza en ingeniería de tejidos vascularizados para regenerar órganos

02 07 2014

La medicina regenerativa tiene como objetivo recuperar células y tejidos dañados o envejecidos, siendo la ingeniería de tejidos una de las diferentes aproximaciones orientadas a la reparación y restauración de las funciones de los órganos, al tiempo que se trata de limitar el rechazo y los efectos secundarios para el paciente.

Actualmente, la generación de tejidos vascularizados que se integren eficientemente en el sistema circulatorio del organismo continúa siendo un reto para su traslación a la práctica clínica, por lo que la biomedicina está buscando estrategias para producir tejidos pre-vascularizados que proporcionen una mínima garantía de éxito tras la implantación en el paciente al que se pretende ayudar.

Cuatro de los centros de investigación de la red Refbio (Instituto de Investigación Sanitaria Biodonostia, la Universidad Paul Sabatier, el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud y el Centro de Investigación Biomédica de La Rioja) han lanzado el proyecto Vascularizing Engineered Muscle Tissue (VEMT), cuyo objetivo es desarrollar in vitro constructos tisulares de músculo esquelético empleando un sistema mixto con la inclusión de células formadoras de fibras musculares y células capaces de generar estructuras vasculares sobre una matriz extracelular adecuada.

El músculo esquelético tiene una significativa capacidad para regenerarse en respuesta a lesiones de alcance moderado. Incluso, pese a ser un tejido diferenciado y maduro, experimenta una renovación diaria. No obstante, esta capacidad auto-regenerativa se ve sobrepasada cuando se produce un trauma o una enfermedad degenerativa crónica provoca una pérdida masiva de músculo.

En consecuencia la ingeniería de tejido esquelético se ha convertido en un campo de investigación activo en los últimos años, en los que se han probado varias aproximaciones que, habitualmente, están basadas en la utilización de andamiajes de materiales biocompatibles (scaffolds) y un proceso de maduración in vivo.

El trabajo que desarrolla el grupo de cooperación de la red Refbio se basa en el uso de dos tipos diferentes de células: los precursores dermales, que son capaces de generar miofibras cuando se cultivan en una matriz extracelular y bajo estímulos adecuados, y un tipo de células endoteliales progenitoras, que se pueden obtener a partir de sangre y han demostrado ser capaces de formar estructuras vasculares, tanto in vitro como in vivo.

 

A. Células precursoras dermales formando dermosferas.
B. Miofibras diferenciadas a partir de precursores dermales.
C. Células endoteliales progenitoras cultivadas en monocapa.
D. Estructuras similares a capilares formadas por células endoteliales progenitoras.